A tan sólo a una hora en ferry desde Hong Kong, Macao
fue la primera y última colonia europea en China. El
gobierno de Pekín recuperó su soberanía
en 1999, dos años más tarde que en el caso de
Hong Kong. Macao fue gobernada por los portugueses durante
440 años.
Al contrario de lo sucedido en Hong Kong, Macao ha sabido
conservar todo su esplendor colonial reflejado en los viejos
edificios que abarrotan su centro histórico. Pasear
por sus calles es como hacerlo por una ciudad europea, pero
con la particularidad de que la mayoría de sus habitantes
son nativos de China. Los portugueses conservan todavía
una pequeña presencia en su ex colonia, aunque cada
vez más reducida.
El centro histórico de Macao, Patrimonio de la Humanidad
de la UNESCO desde 2005, es bastante accesible a pie y vagar
por él es una experiencia muy recomendable.
No deje de ver o hacer:
Las ruinas de la catedral de San Pablo:
Lo único que queda en pie es su vieja fachada que se
ha convertido en el símbolo de la ciudad. Al lado se
encuentra la Fortaleza del Monte, la más grande de
las que quedan del pasado imperial de Macao.
La Plaza del Senado (Largo do Senado):
Típica plaza de estilo colonial en el centro histórico
de Macao.
La Torre de Macao: Desde donde
se tienen las mejores vistas sobre la ex colonia portuguesa.
Templo A Ma: Quizás el
templo budista más famoso de Macao.
Rua da Felicidade: En las cercanías
de la plaza Largo del Senado, esta animada calle comercial
macaense está repleta de anticuarios y tiendas de artesanía.
El Cemeterio de Sao Miguel Arcanjo:
Un lugar excelente para los amantes de las estatuas de ángeles,
es también un claro ejemplo de la cultura sino-portuguesa.
Cocina de Macao: Mezcolanza
armoniosa entre Oriente y Occidente, la cocina de Macao es
un deleite para los sentidos. No es exagerado si decimos que
el arte culinario es el más preciado de Macao. Es una
combinación entre cocina del sur de China (principalmente
cantonesa) aromatizada con las especias portuguesas.