Parada imprescindible en cualquier recorrido por China, Pekín
es el corazón político y cultural de este inmenso
país. Su rica historia se ve magistralmente representada
en sus magníficos palacios, templos y parques.
Pekín es una ciudad de contrastes, con amplias avenidas
rodeadas de luces de neón coexistiendo con los estrechos
hutongs (callejones del viejo Pekín) y las construcciones
futuristas de titanio y cristal proyectando sus sombras sobre
los viejos palacios de la capital.
Otros atractivos de esta gran urbe, de 14 millones de habitantes,
son su deliciosa comida, las grandes oportunidades para las
compras y su animada vida nocturna. (Pekín es una ciudad
que no descansa nunca).
Visitas Imprescindibles:
--La Ciudad Prohibida:
Palacios Imperiales de las dinastías Ming y Qing y
morada de 24 emperadores del Imperio Celeste, la Ciudad Prohibida
es un lugar imponente y espectacular. Ordenada construir por
el segundo emperador de la dinastía Ming, Yongle, en
el año 1406, su construcción fue finalizada
en el 1420. El último emperador chino, Puyi, huyó
de la Ciudad Prohibida en 1924, 11 años después
de su abdicación y del establecimiento de la República
de China.
--Palacio de Verano:
Los orígenes del Palacio de Verano se remontan a la
dinastía Yuan, aunque no adquirió su actual
apariencia hasta el reinado del Emperador Qianlong, de la
dinastía Qing. Él profundizó el lago
artificial y añadió edificios para servir como
casa de campo para su madre. Más tarde la Emperatriz
Viuda Cixi desvió fondos reservados para construir
una flota china moderna y se gastó el dinero en la
construcción de numerosas extravagancias para el Palacio,
entre ellas un barco de mármol.
--Templo del Cielo:
Obra maestra de la arquitectura Ming, el Templo del Cielo
sirvió a los emperadores de las dinastías Ming
y Qing como un enorme lugar sagrado para llevar a cabo ritos
ceremoniales. El templo era de vital importancia para el universo
imperial ya que era el vínculo entre el emperador y
el Cielo.
Antes del solsticio de invierno, el emperador encabezaba
una procesión solemne desde la Ciudad Prohibida al
Templo del Cielo. Dicha procesión no podía ser
contemplada por los plebeyos.
El día 15 del primer mes del calendario lunar hacía
una visita al templo para pedir una buena cosecha.
--La Gran Muralla:
La construcción más famosa de China, la Gran
Muralla serpentea un camino a través del norte del
país, desde el Mar Amarillo pasando por el desierto
del Gobi, en total unos 6.000 kilómetros de distancia.
La Gran Muralla se construyó para prevenir la intrusión
de las tribus nómadas que habitaban más allá
de los límites de la nación. Su primera construcción
data del período de los Reinos Combaientes (475/221
A.C)
Las alternativas más cómodas para visitarla
son el tramo de Badaling (a unos 70 km. de Pekín y
el de Mutianyu, a unos 80 Km. Esta segunda opción es
menos visitada por el turismo masivo.
Para los que dispongan de más tiempo, dos de los tramos
más bellos de la Gran Muralla se encuentran a algo
más de 120 km. al nordeste de Pekín: Simatai
y Jinshanling.
--Los
Hutong (callejones) del viejo Pekín:
Se recomienda un paseo en triciclo-rickshaw por la denominada
ruta de los hutongs, las callejuelas que circundan los lagos
Houhai y Shishahai, y la visita a un Siheyuan (casa típica
de la arquitectura pequinesa en la que las estancias se distribuyen
a los cuatro lados de un patio interior).