A escasas dos horas en tren desde Shanghai, la ciudad de
Suzhou ha sido a lo largo de los siglos un destino clásico
vacacional.
La ciudad es conocida por sus viejos canales (antiguamente
se la conocía como la Venecia de Asia) y, sobre todo,
por sus jardines, los más refinados de China. La UNESCO
les concedió el título de honor de Patrimonio
de la Humanidad en 1997.
En la actualidad Suzhou es una ciudad moderna que, al igual
que el resto de ciudades chinas, crece a un ritmo vertiginoso.
Poco queda de esa ciudad romántica de casas bañadas
por viejos canales que tanto impresionaron a algunos emperadores
chinos. (La emperatriz viuda Cixi se hizo construir en el
Palacio de Verano de Pekín una ciudad en miniatura
al estilo de Suzhou).
Si lo que desea es recrearse en el pasado, nuestra recomendación
es que visite alguna de las viejas aldeas de canales que todavía
persisten a lo largo de la rica ribera del río Yangstsé.
Zhouzhuang, Tong Li, o aún mejor, Wuzhen, si desea
encontrarse una población menos machacada por el turismo
masivo.
Pero Suzhou merece una visita para contemplar y pasear por
alguno de sus legendarios jardines. El agua es el elemento
central de estos jardines: riachuelos, cascadas, estanques
y lagos proporcionan el elemento central de un estilo emulado
en toda China. Su objetivo final siempre era armonizar con
la naturaleza: los jardines se construyeron con la única
intención de introducir en el hogar una pieza de la
naturaleza.